La azotea es la parte del edificio que más castigo recibe: sol, lluvia, granizo y cambios bruscos de temperatura la exponen todo el año. Una buena impermeabilización de azoteas es la diferencia entre un edificio protegido y años de filtraciones, humedad y reparaciones cada vez más caras en los pisos de abajo.
Señales de que necesitás impermeabilizar
- Manchas de humedad en el techo del último piso
- Membrana asfáltica agrietada, levantada o con burbujas
- Agua estancada después de la lluvia (falta de pendiente o desagües tapados)
- Más de 8 o 10 años desde la última impermeabilización
- Filtraciones visibles durante o después de lluvias fuertes
Cómo se hace una impermeabilización profesional
El proceso empieza limpiando toda la superficie y reparando fisuras o zonas dañadas. Después se aplica la membrana impermeabilizante (asfáltica u otro sistema, según el estado de la superficie y el uso de la azotea), cuidando especialmente los encuentros con parapetos, chimeneas, desagües y cualquier salida de instalación, que son los puntos donde más filtraciones aparecen.
En azoteas transitables (terrazas, patios) se suma además la terminación final —baldosas, piso flotante exterior u otro revestimiento— que también protege la membrana del desgaste diario.
Terrazas, balcones y pequeñas superficies
No hace falta que sea toda la azotea de un edificio: también trabajamos impermeabilización de balcones, terrazas de apartamentos y pequeñas superficies transitables, que muchas veces son la fuente de humedad que afecta a los vecinos de abajo.
Si tu edificio tiene manchas de humedad en el último piso o hace varios años que no se revisa la azotea, en Mayse Arquitectura hacemos la inspección sin cargo y te decimos exactamente qué hace falta.
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